Os deseo un feliz y próspero año nuevo 2014

 

Queridas amigas y queridos amigos de Spanishpodcast:

Quiero desearos un feliz y próspero año nuevo, en el que se cumplan la mayor parte de vuestros deseos y en el que podáis realizar alguno de vuestros sueños. Nosotros seguiremos aportando nuestro granito de arena con nuestros materiales de Lengua Española, para que podáis cumplir también vuestro anhelo de profundizar, mejorar y hablar fluidamente vuestro español.

Spanishpodcast os lo desea de corazón.

Un abrazo muy fuerte y lo dicho: FELIZ AÑO NUEVO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No me rayes / No me ralles… ¿cuál de los dos?

 

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Hay dudas constantes sobre la expresión coloquial, en español, “no me rayes” o “estoy rallao” (estoy rallado), dudas que giran en torno al auténtico significado de esta expresión, y que además se complica con la forma de escribir el verbo o el adjetivo, ya que puede escribirse con elle o con y griega, y ambos significados son diferentes.

 

Hay mucha gente que se pregunta sobre el sentido de este “estar rayado” o “rayar a alguien”, y la verdad es que la propia real Academia de la Lengua no dice nada definitivo respecto a esta expresión coloquial, aunque dice lo suficiente sobre esos dos verbos como para que saquemos algunas conclusiones.

 

Por un lado, en el diccionario de la RAE  encontramos el verbo rayar, con y griega, con algunas de estas acepciones:

 

– Hacer rayas

– Tachar con rayas algo que está escrito

– Estropear o dañar una superficie, con rayas, rayándola

– En Chile, Argentina y Uruguay, enloquecer o volverse loco (no en España)

 

 

Ejemplos:

– El padre castigó a su hijo pequeño por rayarle documentos importantes con rotuladores de colores.

O:

– No te preocupes por ese párrafo tan comprometido del escrito. Lo he rayado y no puede leerse.

O:

– ¿Quién habrá sido el vándalo que me ha rayado el coche esta madrugada? Si lo pillo, se entera…

O:

– No me hables más de Rita, que ya me estoy rayando con el tema. Déjalo, por favor. Hemos roto y no hay más que hablar.

 

 

 

También de este verbo y de este significado, se deriva el verbo “subrayar”,  que es resaltar palabras o lineas de un escrito mediante rayas que hacemos por debajo.

– He cogido un libro de la biblioteca y no puede leerse bien. Está subrayado por todos sitios y es imposible leerlo sin marearte con tanta raya.

 

 

Por otro lado, el mismo diccionario de la RAE, establece que rallar, con elle, significa:

 

– Desmenuzar algo con un rallador

O:

– Molestar, fastidiar, o ser muy pesado

 

 

Ejemplos:

– ¿Mami, hay queso rallado para la pasta?

O:

– Hay que rallar una piel de limón para la masa del pastel.

O:

– Este tío me tiene harto. Está todo el día rallándome con que me han ascendido sin méritos. Y ya no lo aguanto, le voy a decir cuatro cosas.

 

 

Visto todo esto, podemos pensar que cuando usamos en español esta expresión de “estoy rallado” o “no me ralles más con eso”, tenemos que escribirlo con elle, si lo que queremos es significar que estamos molestos o disgustados con algo o con alguien. Que alguien nos está fastidiando con su actitud, con sus comentarios; con algo que está pasando y que nos molesta, etc.

 

Pero también es cierto que hay otras opiniones. Y estas otras opiniones establecen que hay un uso de rayar que deberíamos escribir con y griega, puesto que se basa no sólo en que algo o alguien nos fastidia, sino -y sobre todo- en que algo se nos repite incesantemente, hasta sacarnos de quicio y hartarnos de esa repetición.

 

Hace tiempo que miro este tema y creo que el uso coloquial que hacemos de “algo me está rayando” o “no me rayes más con ese tema” es con y griega -en algunos casos- por una razón: porque se refiere a la repetición de algo, obsesivamente, de manera repetitiva y estresante, tal y como suena un mensaje que se repite hasta el infinito en un disco rayado. Creo que de ahí viene el tema, de los antiguos discos de vinilo, aquellos discos LP de toda la vida, que cuando se rayaban, se les hacía una raya -o varias- en la superficie, la aguja no podía continuar y repetía y repetía el mismo fragmento una y otra vez.

 

Por eso, el sentido no es tanto “no me fastidies” (que también lo es en algunos casos, no lo pongamos en duda), sino más bien: “por favor, para ya, no insistas más, no me repitas una y otra vez lo mismo”.

 

 

Ejemplos:

 

– Cada día, cuando salgo de casa, mis padres me repiten lo mismo: “Susana, en casa, a las 10”. Me rayan cada día con lo de la hora, y no se dan cuanta de que ya tengo 14 años.

O:

– Oye tío, no me rayes más con lo de copiar en el examen. Cada vez que tenemos un examen, me lo dices, y a mí no me gusta copiar. Prefiero estudiar un poco y hacerlo normal. En serio, para, que pareces un disco rayao.

O:

– Ya no veo las noticias en la tele, ¿para qué? Cada día lo mismo, cada día, cada día. Y yo me rayo oyendo noticias de corrupción y desgracias. Prefiero oír música y comer tranquilo.

 

 

 

Bien, amigos, sólo deciros que encontraréis constantemente las dos formas escritas, con elle y con y griega, y que muchas veces será correcto decir “no me ralles” queriendo decir “no me molestes” o “no me fastidies”. Y otras veces, lo veremos con y griega, -correcto también- probablemente en el sentido de “no insistas más por favor, no me rayes más con este tema, que ya no lo soporto”.

 

Esta vez, siento no poder daros una alternativa definitiva, pero habrá que esperar a que este tipo de neologismos se asiente y quede establecido cómo escribirlo cuando queremos decir una cosa u otra.

 

Recordad, por último, que la pronunciación de elle e y griega es la misma, salvo en algunas áreas lingüísticas de España, donde suenan diferente.

 

Si tenéis más información relevante sobre este tema, podéis enviarla al Blog y esteremos encantados de reseñarla.

 

 

 

 

El día de los enamorados

 

 

 

 

 

El 14 de febrero es San Valentín, lo que significa que se celebra El Día de los Enamorados. Para que podáis repasar muchas de las expresiones que no siempre podemos encontrar en los libros, aquí os dejo una buena muestra de lo que podéis usar para conocer a alguien, para proponerle una cita, para declararle vuestro amor, o, si os lo proponéis, para saber decir algunas frases apasionadas de amor. :-)

 

Frases para el día de San Valentín

 

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Los inicios, conocerse, preguntarle al otro.

Ligar.

 

 

 

Hola, ¿qué tal?

Hi, how are you?

 

 

Hola, encantado

Hello, pleased to meet you

 

 

¿Cómo te llamas?

What´s your name?

 

 

¿De dónde eres?

Where are you from?

 

 

¿Estudias o trabajas?

Do you study or work?

 

 

¿Te gusta esta música?

Do you like this music?

 

 

No me gusta demasiado

I don´t like it much

 

 

Sí, me gusta

Yes, I like it

 

 

¿Bailamos?

Shall we dance?

 

 

Vale

OK

 

 

Me encantaría

I would love to

 

 

Claro, por supuesto

Certainly

 

 

¿Quieres tomar algo?

Do you want something to drink?

 

 

¿Qué haces esta noche?

What are you doing tonight?

 

 

 

 

 

 

 

Proponer una cita, conocerse mejor, preguntar.

 

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¿Salimos esta noche?

Do you want to go out tonight?

 

 

¿Quedamos?

Shall we meet up?

 

 

Sí, de acuerdo, ¿a qué hora?

Yes, great. What time?

 

 

¿Dónde quedamos?

Where shall we meet?

 

 

¿Puedes darme tu número de teléfono?

Can you give me your phone number?

 

 

¿Me llamas o te llamo?

Shall I call you or will you call me?

 

 

¿Te gustaría salir a comer?

Would you like to go out to eat?

 

 

Paso a buscarte a las ocho

I´ll pick you at 8 o´clock

 

 

¿Te lo estás pasando bien?

Are you having a good time?

 

 

He pasado un rato estupendo contigo

I had a good time with you

 

 

Espero que podamos volver a repetirlo pronto

I hope we can do this again soon

 

 

¿Tienes novio?

Do you have a boyfriend?

 

 

¿Tienes novia?

Do you have a girlfriend?

 

 

Sí, tengo novio/a

Yes, I have a boyfriend/girlfriend

 

 

¿Estás soltero?

¿Estás soltera?

Are you single?

 

 

¿Quieres salir conmigo?

Do you want to go out with me?

 

 

¿Te gustaría salir conmigo?

Would you like to go out with me?

 

 

¿Quieres salir conmigo esta noche?

Do you mind if I ask you out tonight?

 

 

¿Quieres que cenemos juntos esta noche?

Would you like to have dinner tonight?

 

 

Me gustaría salir contigo

I would like to take you out

 

 

Gracias por un día maravilloso

Thank you for a lovely day

 

 

Gracias por una noche maravillosa

Thank you for a lovely night

 

 

¡Qué guapo estás!

¡Qué guapo te has puesto!

¡Estás muy guapa!

¡Me encanta tu aspecto!

How beautiful you look!

 

 

Eres guapa

You are beautiful

 

 

Eres guapo

You are handsome

 

 

Me caes bien 

I like you

 

 

Me gustas

I like you (romantic)

 

 

Me haces feliz

You make me happy

 

 

Eres muy afectuosa

Eres muy cariñosa

Eres muy afectuoso

Eres muy cariñoso

You are so sweet

 

 

Me gusta tu sonrisa

I like your smile

 

 

Vas muy seductora

You look seductive

 

 

Estoy muy feliz de verte

I am happy to see you

 

 

Tienes una sonrisa preciosa

You have a very beautiful smile

 

 

¡Qué ojos tan bonitos tienes!

You have beautiful eyes

 

 

¡Un flechazo!

Love at first sight

 

 

 

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Declarar tu amor

 

 

¿Quieres ser mi novio?

Would you like to be my boyfriend?

 

 

¿Quieres ser mi novia?

Would you like to be my girlfriend?

Would you like to be my valentine?

 

 

Lo nuestro es una historia de amor

Ours is a love story

 

 

¿Me quieres?

¿Me amas?

Do you love me?

 

 

Te quiero

I love you

 

 

Te quiero mucho

I like you very much

 

 

Te amo

I love you

 

 

Yo también te amo

I love you, too

 

 

Quiero decirte que estoy enamorado de ti

I want to tell you that I´m in love with you

 

 

Enamorarse

To fall in love with

 

 

Estar enamorado

To be in love

 

 

Estoy enamorado

Estoy enamorada

I´m in love

 

 

Estoy muy enamorado de ti

I am really in love with you

 

 

Te adoro

I adore you

 

 

Me apasionas

I am passionate about you

 

 

Te necesito

I need you

 

 

Bésame

Kiss me

 

 

¿Puedo darte un abrazo?

Would you mind if I hug you?

 

 

 

Abrázame

Hug me

 

 

 

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Frases de amor apasionadas

 

 

 

Sólo puedo pensar en ti

I can only think of you

 

 

He estado pensando en ti todo el tiempo

I´ve been thinking about you all the time

 

 

Pienso en ti todo el tiempo

I think about you all the time

 

 

Me vuelves loco/a

You drive me crazy

 

 

Estoy loco/a por ti

I am crazy about you

 

 

Eres el amor de mi vida

You are the love of my life

 

 

Voy a echarte de menos

I am going to miss you

 

 

No puedo esperar a verte

I can´t wait to see you

 

 

Tenía miedo de decírtelo

I was afraid to tell you

 

 

Pensé que ibas a decir que no

I thought that you were going to say no

 

 

Te amo más que a nada en el mundo

I love you more than anything in the world!

 

 

 

Eres el amor de mi vida

You are the love of my life

 

 

 

Te quiero con todo mi corazón

I love you with all my heart

 

 

 

Quiero estar contigo para siempre

I want to be with you forever

 

 

 

Siempre pienso en ti

I always think of you

 

 

Eres la persona más hermosa del mundo

You are the most beautiful person in the world

 

 

 

¿Quieres casarte conmigo?

¿Te gustaría que nos casáramos?

Do you want to marry me?

Will you marry me?

 

 

 

Eres el hombre de mis sueños

You are the man of my dreams

 

 

 

Eres la mujer de mis sueños

You are the woman of my dreams

 

 

¡Eres increíble!

You are incredible!

 

 

Te echo de menos

Te añoro

I miss you

 

 

Todavía te añoro mucho

Todavía te echo mucho de menos

Aún te extraño mucho

My heart still crave you

I still miss you

 

 

Tengo ganas de abrazarte

I feel like hugging you

 

 

 

 

Besos para todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo tantas cuentas por ahí…que se me olvida alguna…


  • Yo me abrí una cuenta en Gmail, otra en Hotmail, otra en
     Facebook, otra en Twitter…yo qué sé, señor juez…lo mismo me abrí también otra cuenta en Suiza y ya ni me acuerdo…yo qué sé.

Todos los casos judiciales en que está implicado un político, acaban en SOBRESEIMIENTO.

SOBRE (*), SÉ y MIENTO.

 

¡Caramba, qué coincidencia!

 

Los emails están que arden…

 

Uf!!


La situación actual en España

 

 

He recibido esta viñeta de humor gráfico por email, sin más referencia a su autor o a dónde ha sido publicada, por lo que no puedo incluirlo al pie de la viñeta. Pero es tan buena, que no me resisto a compartirla con todos.

Saluditos.

Mercedes

Balcones de El Ensanche

En nuestro último episodio, Octubres en España I, el Dr. Michael Curtin nos ha explicado su primer viaje a España, en el que visitó Barcelona. En un momento dado de la conversación, nos explica que hizo numerosas fotografías de una de las zonas más céntricas y típicas de la ciudad, El Ensanche barcelonés, del que le gustaron sobre todo los edificios antiguos y muchos de los balcones que pueden observarse desde la calle, paseando por El Ensanche.
El Dr. Curtin ha tenido la amabilidad de proporcionarnos una dirección electrónica en la que podéis ver estas fotos, si os apetece conocer un poquito más este barrio de Barcelona. Esta es:

Fotos balcones Barcelona

Que disfrutéis.

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo para todos.

Queridas amigas y queridos amigos:
Os deseo unas fiestas navideñas llenas de cosas buenas. Y también os deseo que entréis con buen pie en el nuevo año y que el 2013 haga realidad vuestros más queridos deseos.
Un abrazo muy cariñoso para todos.
Mercedes
Spanishpodcast

El fin del mundo ya ha llegado

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Hola, queridos amigos. El 21 de diciembre e 2012 está muy cerca, sólo faltan seis días para que sepamos, como dice la frase hecha en español, de qué mal vamos a morir. Bueno, eso al menos es lo que creen muchos, que el próximo 21 es el final del mundo, tal y como lo conocemos, al menos. Bien es cierto que muchos otros muestran su escepticismo ante tal locura colectiva. Eso, al menos, es lo que intentamos reflejar en nuestro podcast nº 153, El Fin del Mundo (http://www.spanishpodcast.org/archivos/episodios/EP153/153Guia.pdf) del que tenéis el audio, su transcripción y la Guía Didáctica en nuestra web.
Ante la avalancha de opiniones que siguen emitiéndose en todo tipo de plataformas públicas, entre ellas los medios, creemos que sigue mereciendo la pena poner un poco de sentido común al asunto. Por ello, queremos compartir con todos vosotros este post sobre el manido tema del fin del mundo, aparecido hoy, quince de diciembre, en la sección de Blogs del diario El País.
El artículo es del periodista y escritor Juan Arias. Su título: “El fin del mundo ya ha llegado”. Y este es el enlace con el que podréis acceder directamente a este artículo, al blog del Sr. Arias, y, si os apetece, también podéis echar una ojeada al resto de blogs, entre los que encontraréis algunos verdaderamente interesantes:http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2012/12/qué-hacer-antes-que-llegue-el-fin-del-mundo.html.
El artículo está lleno de sinceridad, de sentido común y de reflexión ante la histeria colectiva sobre la profecía maya. Y, además, está muy bien escrito y por ello se disfruta doblemente. Por todo ello, agradecemos sinceramente al autor su autorización para reproducir el artículo en el Blog de Spanishpodcast, permitiendo, así, que compartamos entre todos un puñado de buenas ideas.

Este es el post:

Los gobiernos de los Estados Unidos y de Rusia habían asegurado que NO habría fin del mundo el próximo día 21, según indica una interpretación del calendario maya.
A los Estados Unidos, sin embargo, el fin del mundo, o algo peor aún, les llegó ayer con el trágico asesinato de veinte niños inocentes. El fin del mundo ya llegó para aquellos padres y madres, porque no hay nada tan cruel como el que los padres tengan que enterrar a un hijo en la flor de la vida.
Ha habido quién se ha construido hasta un bunker para defenderse de la llegada del fin del mundo. Y los psicólogos temen que haya hasta suicidios. Ha habido algo peor.
Los poetas que suelen ser los más sabios, aunque los menos escuchados, son a la vez las mejores pitonisas en momentos de miedos apocalípticos. Ante el horror de la barbarie y el desencanto universal hay que agarrarse, a una chispa de esperanza. Y esa nos la brindan sólo la poesía.
Una poeta brasileña ha escrito en su blog: “Ya que el día 21 el mundo va acabar, conviene que “absorbamos toda la belleza posible y que creamos que todos los problemas del mundo que nos acucian se van a resolver”. Y también tener el coraje de decir “te amo” a los que de verdad amamos.
Eso sin esperar a que esas personas mueran, porque será ya tarde para decirles ese “te amo”.
Seguro que a esos padres y madres de los niños bárbaramente sacrificados en la escuela de los Estados Unidos, les habrá quedado el dolor de no haberles dicho más veces a sus pequeños que les amaban, porque todo amor es poco para los inocentes que se están abriendo a la vida.
Ayer, el Presidente Obama, dijo en sus palabras llenas de emoción: “Esta noche Michelle y yo abrazaremos a nuestras hijas y les diremos que las queremos”.
Citando el poema, Fin, de Murilo Mendes, recuerda la poeta que en el fin del mundo “deberíamos escuchar los quejidos de todos, desde Adán hasta el último hombre”. Hoy tenemos que escuchar los quejidos de las familias de los niños masacrados.
El mundo sufre porque le faltan quienes, como los poetas, son capaces de purificarlo con sus gritos de alarma, desnudando su vacío, recogiendo sus lágrimas y anatematizando a los que cubren de indignidad y dolor al Planeta.
Y también capaces de recordándonos que la belleza y el bien siguen existiendo, como las brasas bajo las cenizas aún en medio al dolor y a la barbarie.
-El fin del mundo ya ha llegado también , sin esperar al 21 próximo, para todos los que están sufriendo en su carne herida de dolor, los azotes de una crisis económica que los han desnudado de sus esperanzas y los ha hundido en una inmerecida pobreza.
-El fin del mundo ya ha llegado para todos aquellos a quienes banqueros, políticos y religiosos corruptos les obligan a vivir olvidados en los hospitales, en las cárceles, en las salas de justicia, en el desempleo y en el desahucio. O en los asilos.
-El fin del mundo ya ha llegado para los que han perdido la esperanza en un mundo más igualitario, más libre, con menos lobos voraces, con menos cosas y más ideales.
-El fin del mundo ya ha llegado para los que se sienten abandonados, sin amor, en un ambiente hostil, sin futuro, humillados por los aprovechados del sistema.
-El fin del mundo ya ha llegado para aquellos que temen traer un hijo al mundo porque no quieren dejarlo a un destino que ven negro, peor que el que ellos viven.
-El fin del mundo ya ha llegado para los que sufren los zarpazos de la depresión o del estrés que les ahoga como la muerte.
-El fin del mundo ya ha llegado para todos los enfermos sin cura; para los niños sin el calor de un hogar; para todas las mujeres violadas y ultrajadas por el machismo voraz y perverso. Para los niños con cáncer.
-El fin del mundo ya ha llegado para los que sufren las tinieblas de una dictadura, para los que tienen que soportar democracias ficticias enmascaradas de fascismo. Y para los masacrados en Siria y en todas las guerras en curso.
-El fin del mundo ya ha llegado para el entero continente africano abandonado a su suerte.
-El fin del mundo NO ha llegado, sin embargo, ni llegará para los depredadores, para los que medran subidos sobre las espaldas de los otros; para los que como repiten como un expresidente de la República de Brasil “prefiero el olor del estiércol de los caballos al olor de los pobres”.Ellos salen siempre a flote de todos los cataclismos.
-El fin del mundo NO ha llegado para los que empeñan en que no haya paz entre Israel y Palestina. Ellos parecen inmortales.
-Pero el fin del mundo TAMPOCO ha llegado ni llegará para los que, aún hundidos en los escombros de la desesperanza, aplastados por la injusticia o por el dolor, siguen creyendo y luchando por un mundo que puede ser menos deshumano. Son aquellos cuya fe en el hombre y en la vida es dura como un diamante.
-El fin del mundo NO ha llegado ni llegará nunca para los poetas, porque ellos creen que hasta de las grietas del cemento puede surgir milagrosamente la vida.
Las últimas palabras de Jean Cocteau fueron: “Los poetas no mueren. Sólo fingen morir”.
Los poetas no mueren, ni cuando los matan. Por eso, por ejemplo, el gran García Lorca, asesinado por el franquismo, sigue vivo y sus versos sobrevivirán al fin del mundo.
No mueren los poetas, pero tampoco mueren los niños cuando los matan. Siguen vivos como testigos mudos de la mayor de las injusticias de la Historia.

Sin duda, otra perpectiva.
Mercedes

El Monte de las Ánimas / Noche de Difuntos

 

Hoy, 31 de octubre, es la noche de los difuntos. Hay multitud de leyendas y narraciones en español sobre el tema. Entre ellas, hay una leyenda del escritor y poeta español del siglo XIX, Gustavo Adolfo Bécquer, llamada El Monte de Las Ánimas, que forma parte del libro Rimas y Leyendas de este escritor.

Es una historia que se sitúa en el llamado Monte de las Ánimas, cercano a la ciudad española de Soria y ocurre el día de los Difuntos.

El argumento es: Alonso y Beatriz, primos, van de cacería, en compañía de los padres de ambos. En el camino, Alonso les relata la leyenda según la cual el Monte de las Ánimas está lleno de espíritus, de las almas de los Templarios y de los caballeros de Soria. Cuando la ciudad fue reconquistada a los árabes, el rey mandó llamar a los Templarios, guerreros y religiosos, para protegerla. Esto ofendió a los caballeros hidalgos de Soria. Unos y otros se enfrentaron en una feroz lucha que acabó en una violenta guerra con una cruenta batalla final en el Monte de las Ánimas, donde todos ellos encontraron la muerte.

Cuenta la leyenda que, la noche de los difuntos, todas las almas de caballeros y templarios corren junto a los animales del bosque, organizando un terrible y siniestro espectáculo que siembra el pánico de quien lo ve.

Ya en el palacio, y ante la inminente separación de ambos, Alonso le regala una joya a Beatriz, para que siempre le recuerde. Asimismo, le pide algo con lo que pueda recordarla siempre. Beatriz le dice que vuelva al Monte de las Ánimas a recuperar su banda azul, con la que ella pretendía obsequiarle.

Por la mañana, la banda azul, ensangrentada, aparece en su habitación. Beatriz la ve y se queda petrificada por el pánico, intuyendo la más terrible de las desgracias. Los sirvientes corren a darle la noticia de que su primo Alonso ha sido devorado por los lobos durante la noche, en el Monte de las Ánimas, pero cuando entran en la habitación, hallan a Beatriz muerta sobre la cama.

Posteriormente a estos hechos, un cazador que ha quedado atrapado en el monte, relata, despavorido, antes de morir, la visión que ha tenido: ha podido ver los espíritus de los nobles de Soria y los de los templarios, corriendo por el monte, así como a una mujer con la melena suelta dando vueltas en torno a la tumba de Alonso.

 

 

Podéis escuchar el audio en esta magnífica grabación de youtube:

89 – El Monte de las Ánimas (Gustavo Adolfo Bécquer) – YouTube

 

Y podéis seguir el texto  a continuación:

 

Gustavo Adolfo Bécquer

Rimas y Leyendas

El Monte de la Ánimas

 

 

La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

I

-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

-¡Tan pronto!

-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.

-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?

-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.

Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.

Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:

-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.

Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

II

Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.

Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.

Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.

Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.

-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.

Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.

-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte… Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía… ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar… ¿Lo quieres?

-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo… que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.

El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:

-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?

Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.

Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.

Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:

-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro… Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?

-Sí.

-Pues… ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.

-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.

-No sé…. en el monte acaso.

-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!

Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche… esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas… ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.

Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

-Adiós Beatriz, adiós… Hasta pronto.

-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.

Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.

III

Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.

-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.

Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.

-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.

Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.

Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.

-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

Y cerrando los ojos intentó dormir…; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.

Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.

Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!

IV

Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

 

 

Podéis consultar también el podcast que sobre Don Juan Tenorio, editamos en su día, también para recordar la literatura española típica del día de difuntos. El audio podéis encontrarlos aquí:

Don Juan Tenorio

Y la transcripción íntegra en esta otra dirección:

Guía de Don Juan

Quería, querría, quisiera (y 8)

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El uso de “quisiera” ocupa el rango más cortés, podría decirse, en nuestro trío “quería, querría, quisiera”. El imperfecto de subjuntivo, por su propio carácter no asertivo, introduce un mensaje  que el interlocutor percibe como desiderativo, como no contundente, como una propuesta, como algo negociable.

Ahora bien, hay que recordar siempre que usamos el imperfecto de subjuntivo de una manera muy similar al condicional cuando estamos planteando una cierta distancia con el interlocutor y queremos que él perciba nuestras buenas maneras en ese acto comunicativo. Sobre todo, se usa de esta forma tan similar con el verbo “querer” y en peticiones, no en preguntas.

 

 

Fijaos bien en esto, porque realmente sonaría incorrecto si te preguntasen:

 

 

– Dígame, señor, ¿qué quisiera(Eso no es posible, es incorrecto)

 

 

Sino:

 

– Dígame, señor, ¿qué querría?

 

O:

 

– ¿Qué quería, señor?

 

O:

 

– ¿Qué le apetecería a la señora?

 

O:

 

– ¿Qué le gustaría tomar? Dígame, señora

 

 

O, incluso en presente de indicativo:

 

 

– Dígame, señor, ¿qué desea?

– Vamos a ver, señora, ¿qué quiere tomar?

– ¿Qué desea tomar el señor? Dígame, si es tan amable

– ¿Qué desea la señora?

– ¿Qué desea el caballero?

 

 

Eso sería lo correcto cuando te atiende un camarero educado. Si no, todo es posible…

 

 

 

Pero lo que sí que es perfectamente correcto, es cuando nosotros contestamos:

 

Querría dos cañas y una de bravas

O:

Quisiera una jarra de sangría y unos pescaítos fritos

O:

Queríamos dos ensaladas y dos bistecs con patatas

O:

Quisiera ver la carta de vinos

O:

Querría pan con tomate, jamón serrano y una copa de rioja tinto

O:

Quisiera una tortilla francesa con pan con tomate y una caña

 

 

etc.

Ahí está la clave, lo usamos en frases normales o en contestaciones a preguntas, pero no en la propia pregunta.

El imperfecto de subjuntivo lo usamos para atenuar nuestras peticiones, o nuestros deseos, nuestros consejos, nuestras advertencias, o incluso nuestras afirmaciones personales, pero con los siguientes verbos:

 

 

Querer

 

Deber

 

Poder

 

Valer 

 

 

 

Es con estos cuatro verbos modales con los que el condicional y el subjuntivo se vuelven intercambiables. En muchos contextos, puede intercambiarse, de nuevo, con el condicional. Vamos a poner unos cuantos ejemplos:

 

 

 

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Deseo – petición:

 

– Hola Nora, te llamo porque quería invitarte a mi fiesta de cumpleaños

 

– Hola Mario, querría invitarte a la cena de amigos que organizo la próxima semana

 

– Hago una comida en mi apartamento la próxima semana. Quisiera saber si te va bien el día

 

– Hola, quisiera que me contestaras lo antes posible. Me muero por salir contigo…

 

– Mamá, quisiera que me hicieras un favor: ¿puedes quedarte al niño mañana por la tarde? Me gustaría acompañar a Tania al médico

 

– Quisiera poder comentarle lo de Juan, pero no me atrevo. Sé que no lo soportará

 

 

 

Es interesante que constatéis que en todos estos ejemplos, este “quisiera” es perfectamente intercambiable con:

 

 

– Quería

– Querría 

– Me gustaría

 

 

Aunque las atenuaciones más cercanas son realmente las que se desprenden del condicional y del imperfecto de subjuntivo.

Mirad, repetimos todos esos ejemplos con “me gustaría”. Veréis que son exactamente igual de educados y de correctos:

 

 

 

Hola Nora, te llamo porque me gustaría invitarte a mi fiesta de cumpleaños

 

– Hola Mario, me gustaría invitarte a la cena de amigos que organizo la próxima semana

 

– Hago una comida en mi apartamento la próxima semana. Me gustaría saber si te va bien el día

 

– Hola, me gustaría que me contestaras lo antes posible. Me muero por salir contigo…

 

– Mamá, me gustaría que me hicieras un favor: ¿puedes quedarte al niño mañana por la tarde? Me gustaría acompañar a Tania al médico

(En este ejemplo, hay un poco más de apremio en la petición del favor, y es más adecuado “querría” o “quisiera”)

 

Me gustaría poder comentarle lo de Juan, pero no me atrevo. Sé que no lo soportará

 

 

 

 

Con los otros verbos, el imperfecto de subjuntivo se usa menos que el condicional, pero es correcto usarlo. Así, pues, además del verbo querer, unos cuantos ejemplos serían:

 

 

 

 

Podría ser, sí, que volvieran a bajarle el sueldo a los funcionarios

 

Pudiera ser, sí, que volvieran a bajarle el sueldo a los funcionarios

 

 

– O:

 

 

Deberías estudiar más y salir menos. Falta muy poco para los exámenes finales.

 

– Falta muy poco para los exámenes finales. Debieras estudiar más

 

 

 

O:

 

 

 

– Más te valdría decirle la verdad a Marta sobre vuestra relación. Si descubre que estás viendo a Ruth, no te lo perdonará

 

– Más te valiera decirle la verdad a Marta sobre vuestra relación. Si descubre que estás viendo a Ruth, no te lo perdonará

 

 

 

Insisto: oirás más veces este tipo de frases con el verbo en condicional. Si bien puedes oírlas también con el imperfecto de subjuntivo, y en estos casos y con estos verbos, ese uso es correcto.

 

 

En otras ocasiones usamos el imperfecto de subjuntivo de poder y valer, por ejemplo, para suavizar una petición, precedido de “si”, en la estructura subjuntivo-condicional, pero de nuevo sin formar parte de una pregunta directa. De este modo, yo puedo decir:

 

 

– Si pudieras pasarme el informe de ventas para preparar la reunión, te lo agradecería (pero no: “¿Pudieras pasarme el informe de ventas?”;  aunque sí: “¿Podrías pasarme el informe de ventas? Te lo agradecería.”)

 

 

– Oye, si me has citado para insultarme, más te valiera callarte. Todavía no has oído mi versión (también: más te valdría…)

 

 

– Es muy complicada la situación de la empresa, pero pudiera ser que tuvieras razón en cuanto a que no quieren despedir a nadie (también : podría ser que tuvieras razón)

 

 

– No debieras tratar así a tu hija. Los gritos, la tensión y las regañinas constantes, no son buenas para nadie (también: no deberías tratar así a tu hija…)

 

 

– ¡Qué lío de familia! Pero…pudiera ser como tú dices, que todos están luchando para quedarse con toda la herencia

 

 

También usamos este tiempo verbal para quitarle fuerza a determinadas afirmaciones personales que transmitimos a los demás. Por ejemplo, muchas veces no queda bien decir:

 

– Estoy seguro de que te equivocas y de que yo tengo razón : María no quiere a Pedro

 

Para mitigar y suavizar este tipo de aseveraciones, puede decirse:

 

Quisiera equivocarme cuando digo que la relación entre Pedro y María ya no es como antes. ¿Tú qué opinas?

 

 

 

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Como veis, ya vamos acotando los usos.  Tiene que quedar claro que usamos multitud de verbos en presente, imperfecto de indicativo, condicional e imperfecto de subjuntivo para expresar deseos y peticiones, y que en algunos de estos verbos, imperfecto de indicativo, condicional e imperfecto de subjuntivo, tienen un tono moderador similar, o un matiz cortés similar. Dependiendo de la situación, yo puedo preguntar:

 

 

 

– ¿Qué desea?

– ¿Qué deseaba?

– ¿Qué desearía?

 

Pero no:

– ¿Qué deseara?

 

 

 

 

O:

 

 

 

 

– ¿Qué quiere?

– ¿Qué quería?

– ¿Qué querría?

 

Pero no:

– ¿Qué quisiera?

 

 

 

 

Y puedo contestar:

 

Quiero un café, por favor

– Quería un menú del día

– Querría dos chocolates con churros

– Quisiera una paella y una copa de vino blanco

 

 

 

 

Es interesante también este otro matiz. Cuando hablamos de suavizar estas expresiones de deseos, peticiones o afirmaciones personales, podemos usar indistintamente condicional y subjuntivo en relación a esos cuatro verbos -querer, poder, deber, valer- y usando las formas acabadas en -ra, ya que en estos casos no se admiten las acabadas en -se. Es decir, yo digo:

 

 

Quisiera pedirte un favor

 

Y no:

 

Quisiese pedirte un favor

 

 

 

O:

 

 

 

– No debieras hablarle así a tu abuelo, es una falta de respeto

 

Y no:

 

– No debieses hablarle así a tu abuelo, es una falta de respeto

 

 

 

O:

 

 

 

Más te valiera mantener la boca cerrada cuando no conoces el tema

 

Y no:

 

– Más te valiese mantener la boca cerrada cuando no conoces el tema

 

 

 

O:

 

 

 

Pudiera darse el caso de que uno de estos países saliese del euro

 

Y no:

 

Pudiese darse el caso de que uno de estos países saliese del euro

 

 

 

Recordad, asimismo, que todos estos imperfectos de subjuntivo, en estos casos y con estos verbos, son perfectamente intercambiables con el condicional, cuando no es una pregunta. Así, esos ejemplos también pueden ser:

 

 

– Podría darse el caso de uno de estos países saliese del euro

 

– Más te valdría mantener la boca cerrada cuando no conoces el tema

 

– No deberías hablarle así a tu abuelo, es una falta de respeto

 

– Querría pedirte un favor

 

 

Creo que después de asimilar lo que exponemos en esta nueva y última entrega, os será más fácil usar el imperfecto de subjuntivo en frases en las que se necesita esa atenuación, ese tono más suave, menos contundente, o que inspire más confianza en el interlocutor. Es importante ver con qué verbos se usa, en qué tipo de frases y cuando resulta intercambiable con el condicional.

Queridas amigas y queridos amigos, este documento sobre el buen uso lingüístico y comunicativo de los tiempos y modos de cortesía, es largo. Pero es completo y útil,  y contiene todos los ejemplos que podéis necesitar para comprender bien este uso y para practicar el tipo de frases en las que lo utilizamos. Por ello, podéis distribuiros su lectura o estudio en diversas fases, hasta que lo incorporéis a vuestro español hablado.

Es importante que valoréis por igual todos los capítulos de este trabajo, todos, pues desde el primero al último contribuyen a la comprensión y asimilación de estas formas verbales, así como a la pertinencia de su uso. Espero haberos ayudado. Como siempre, que sigáis mejorando, profundizando y avanzando en vuestro español, y que cada día os resulte más cómodo y fluido poder comunicaros en esta lengua.

 

Hasta pronto, amigos.